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Jumat, 30 Desember 2016

Syaikh Abu Ayyub Sulaiman Ibn Yahya Ibn Jabirul (Avicebron)

Poeta, filósofo y músico hispano de origen judío, nacido en Málaga hacia el año 1020 y fallecido en Valencia hacia el año 1058. Se trata de uno de los más afamados eruditos hispano-hebreos de la Edad Media, cuyo fulgor de sabiduría abarcó casi todas las ramas literarias de manera espectacular. También fue conocido por su denominación árabe, Abú Ayyub Sulaymán ibn Yahya ibn Jabirul, o por la forma romanceada de su nombre hebreo, Avicebrón.

(Selomó, Solomon o Salomón ben Yehuda ibn Gabirol, llamado Avicebrón o Avincebrol; Málaga, c. 1020 - Valencia, c. 1058) (árabe: سليمان بن يحيى بن جبيرول) o Avicebrón) Poeta y filósofo hebraico español. Se educó en Zaragoza, viajó por toda la península y vivió un tiempo en Granada. Muchas de sus composiciones religiosas, de talante neoplatónico y místico, han pasado al ritual de los judíos sefardíes; sus poemas profanos, influidos por la poesía árabe, destacan por su pesimismo. Es autor de Fuente de la vida, sobre el origen y la constitución de los seres, y de ‎Selección de perlas, centón de máximas morales en árabe.

‎Hasta el siglo pasado, Avicebrón era considerado como un filósofo hispanoárabe cristiano, pero en 1857 S. Munk, en Mélanges de philosophie juive et arabe, publicó una antigua versión hebraica parcial de la obra Fuente de la vida (escrita originariamente en árabe y conocida a través de la versión latina de Domenico Gundissalino). El traductor hebreo, Sem Tob ibn Falachera, citaba como autor de la obra al gran poeta Ibn Gabirol, que, junto con Judá Levita e Ibn Ezra, forma parte del máximo triunvirato de la lírica hebrea medieval. La escolástica latina, interesándose sólo por la obra filosófica y deformando en Avicebrón el nombre de Ibn Gabirol, había dado origen a este curioso desdoblamiento, favorecido por la variedad de temas tratados por Ibn Gabirol y por la brevedad de su vida.

Muy joven, se había trasladado a Zaragoza, donde obtuvo la amistad y la protección de Semu'el ha-nagid; poseyó una inspiración precoz y melancólica, a causa de sus muchos dolores físicos y de las desventuras familiares. A los dieciséis años se lamentaba ya de su vejez y escribía algunas de sus mejores poesías, celebrando la naturaleza y cantando a sus amigos (sobre todo a Jekultiel ibn Hasan de Zaragoza).

Reclamado de ciudad en ciudad a causa de su fama y de sus numerosas amistades, alternaba la lírica (en la que también fue técnicamente un innovador, introduciendo en hebreo la variedad de metros árabes) con la producción gnómica y filosófica. Escribió en árabe una colección de sentencias morales titulada Mukhtar al-Giawahir (Selección de perlas), el tratado moral Kitab Islah al-akhlaq (El perfeccionamiento de las cualidades del alma) y su obra principal, Fuente de la vida.

En hebreo compuso Keter Malkuth (La corona real), en la que la poesía de losSalmos y la visión metafísica neoplatónica se funden en un lírico itinerario hacia Dios de profunda sugestión. Si por un lado el poeta se complace en contemplar toda la magnífica fábrica del mundo, expresión del poder y majestad de Dios, por otro siente el déficit moral de su vida, confiesa la reata del pecado y bate su pecho con contrición. El poema está dividido como en pequeñas perícopas, al final de cada una de las cuales hay una alusión a un pasaje bíblico relacionado con el asunto tratado; la expresión y el estilo es sublime y profundo, en un hebreo muy puro.

La muerte de Semu'el ha-nagid (1055) le causó acerbo dolor, y a partir de entonces sólo escribió poesías religiosas, muchas de las cuales han entrado a formar parte de la liturgia sinagogal: recordemos, en el rito italiano, "l'Adon' ôlam" ("Señor del mundo") y el llamado "Símbolo de Maimónides", poética formulación de los trece artículos de fe del judaísmo. La autenticidad de algunas poesías y obras menores no es, con todo, muy segura. Su pensamiento filosófico, escasamente judaico y estrechamente vinculado al dePlotino, tuvo amplia difusión en Occidente y nutrió la filosofía franciscana, que incorporó algunos de los temas esenciales del voluntarismo y de la inspiración mística de Avicebrón.

Fuente de la vida

Esta obra debe su importancia al hecho de haber sido Avicebrón el primer expositor sistemático del neoplatonismo en Europa, llevando a cabo de esta manera una función análoga a la que mil años atrás otro judío, Filón, había ejercido como intermediario entre la filosofía helénica, especialmente la platónica, y el mundo oriental. Ambos tuvieron una influencia escasa en los ambientes judíos, y notable en cambio sobre el cristianismo primitivo (Filón) y sobre la escolástica cristiana medieval (Avicebrón).

Fuente de la vida toma la forma de un diálogo filosófico entre maestro y discípulo y consta de cinco tratados que desarrollan los siguientes temas: la materia y la forma en general y su relación en las substancias corpóreas; la substancia que sostiene la corporeidad del mundo; pruebas de la existencia de substancias simples, intermediarias entre Dios y el mundo físico; pruebas de que estas substancias simples o inteligibles también están constituidas de materia y forma; y, por último, la materia universal y la forma universal. La tesis dominante es que todos los seres creados están constituidos de materia y de forma, no sólo las substancias corpóreas, sino también las simples o espirituales, que sirven de eslabón entre la substancia primera (Dios) y la substancia que se divide en las nueve categorías (el mundo físico). La materia y la forma se encuentran siempre en la relación de quien sostiene y quien es sostenido, de calificado y cualidad, substrato y atributo: la misma materia se da en todo el universo, desde las más altas formas de la espiritualidad a los más bajos límites del mundo físico; pero cuanto más se aleja la materia de su primer origen, menos espiritual es.

La materia universal es el substrato de todo lo que existe. Esta universalidad de la materia es la aportación más original de la filosofía de Avicebrón. Todo lo que existe se puede reducir a tres categorías: substancia primera, materia y forma, mundo. La voluntad de Dios, su palabra creadora, no hace de intermediario; no es ni atributo ni substancia separada. Se ha dicho que con esta teoría, mezcla de platonismo, empedoclismo y monoteísmo judío, Avicebrón se proponía reconciliar esta última concepción con el neoplatonismo, pero hay que observar que, contrariamente a la escolástica (incluso a la escolástica judía, para la que la filosofía era la criada de la teología), Avicebrón mantuvo su especulación filosófica inmune a toda contaminación teológica y bíblica.

De ahí que su obra se convirtiera en manzana de discordia entre los franciscanos platónicos y los dominicos aristotélicos, dirigidos por San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino. Guillermo de Auvernia habla de él como del más noble de todos los filósofos cristianos; y Alejandro de Hales y San Buenaventura aceptaron su doctrina de la constitución de las substancias espirituales de materia y forma; su más celoso defensor fue Duns Scoto, para llegar más tarde a Giordano Bruno. Santo Tornás de Aquino se opuso a tres de sus teorías: la universalidad de la materia, la pluralidad de las formas en un ser físico (pues admitía "formas separadas" desprovistas de materia) y el poder de actividad de las substancias físicas, afirmado por Avicebrón y rechazado por Santo Tomás. Jourdain escribió que la filosofía del siglo XIII no es inteligible sin conocer la filosofía de Avicebrón y su influencia.

Obra

Como en el caso de su biografía, de nuevo hay que recurrir a las acotaciones realizadas por el autor en su obra para conocer la extensión de la misma. En principio, Ibn Gabirol declara haber escrito una veintena de libros, lo que, a nivel actual de las investigaciones, se tiene por verídico a pesar de que únicamente hayan llegado hasta nuestros días dos obras plenamente atribuidas a su pluma: Mekor Hayyim y Tikkun Middot ha-Nefesh. De manera tradicional, también ha recaído la paternidad de Ibn Gabirol sobre el Sefer Al ha-Nefesh(conocido a partir de su traducción latina, Liber de anima) y sobre la colección de Mihvar Peninim, pero no existen demasiadas pruebas para certificar con total claridad estos trabajos al erudito aragonés de adopción. El más grave escollo para la atribución de éstas y otras obras radica en que la posterior popularidad de Ibn Gabirol ha hecho enorme la circulación de sus obras conocidas a base de antologías, breves pasajes o incluso pequeños apuntes dispersos por otros escritos, de ahí la dificultad de concretar dónde está el límite entre lo que sin duda fue una idea original de Ibn Gabirol y los posibles añadidos posteriores. En cualquier caso, las siguientes líneas únicamente pretenden hacer un somero repaso a los principales escritos del sabio hispano; recurra el interesado en mayor profundidad a la voz Literatura hebrea.

Poesía

Sin tener en cuenta sus otras meritorias aportaciones al terreno de la cultura, Ibn Gabirol ya tendría un lugar de oro en las letras hispanas tan solo por su papel en la lírica medieval, pues creó un nuevo modo de hacer poesía que sería posteriormente imitado en todo el espacio de Sefarad. Selomoh parte de una posición clásica en su primera obra poética, Anaq, ('El collar'), escrita cuando el autor sólo tenía dieciséis años. En ella hace un elogio de la lengua hebrea, considerándola como la única digna para elaborar lírica, pues tal es su autoridad y majestuosidad. Más apreciada es, sin duda, su colección de Azharot ('Perlas'), utilizando la típica estrofa sefardí llamada piyut, de origen todavía incierto. El uso hecho de esta estrofa por Ibn Gabirol ayudó a popularizarla incluso en la actualidad, ya que los Azharot del sabio hispano son muy utilizados por la comunidad hebrea en diversas ceremonias: en las celebraciones correspondientes al Yom Kippur, es frecuente que los versos recitados sean delAzharot de Ibn Gabirol. Sin embargo, su obra cumbre en cuanto a poesía religiosa lo constituye el Keter Malkut('Corona Real'), una impresionante reflexión filosófica sobre la existencia de Dios, su grandiosidad y el papel del individuo en la sociedad religiosa. Se trata, en efecto, de un resumen lírico del pensamiento teológico de su autor.

Dejando atrás la poesía religiosa, en la poesía secular es donde mejor se demuestra el carácter innovador de Ibn Gabirol, ya que incorpora la originalidad de utilizar estrofas de origen árabe, hasta entonces no utilizadas en poesía hebrea, con el consiguiente efecto de brillantez. Uno de los más bellos poemas hebreos medievales es Bi-Ymei Yekuti'el Asher Nigmaru, una elegía de Ibn Gabirol al fallecimiento de Yekuthiel, su protector zaragozano, asesinado en 1040 durante una intriga política cortesana:

Fíjate en el sol al atardecer, rojo
como revestido de un velo de púrpura;
va destapando los costados del norte y el sur,
mientras cubre de escarlata el poniente;
abandona desnuda a la tierra
al buscar en la sombra de la noche albergue y cobijo;
en ese momento el cielo se oscurece, como si
se cubriera de saco por la muerte de Yekutiel.

(Recogido por Sáenz-Badillos, El alma lastimada, p. 67).

También son destacados sus poemas más triviales, sobre el vino, el amor, la belleza, así como la impronta filosófica que Ibn Gabirol dejó en algunos poemas de caracter personal, donde puede apreciarse toda la carga vital de su existencia.

Filosofía y ética

Tal como era frecuente en la época, Ibn Gabirol utilizó el árabe para redactar sus escritos filosóficos, aunque, en esencia, constituye la parte de su obra que más menoscabo ha sufrido con el paso del tiempo, ya que nada se ha conservado salvo el Mekor Hayyim ('La fuente de la vida'). Originalmente escrita en árabe, el Mekor se conoció durante toda la Edad Media por su traducción al latín, Fons vitae, efectuada por dos conocidos traductores de la escuela toledana, Juan Hispano y Domingo Gundisalvo, que fueron quienes otorgaron fama entre los cristianos a "Avicebrón". Posteriormente, circuló también un resumen hebreo de la obra, que puede ser considerada, a grandes rasgos, como un intento aperturista de la tradición filosófica hebrea hacia la corriente neoplatónica.

La influencia del pensamiento filosófico de Ibn Gabirol no fue demasiada en el mundo judaico, mucho más cerrado a corrientes aperturistas que el cristiano; si acaso, cabe destacar precisamente que Ibn Gabirol intentó domesticar ideas platónicas hacia el tradicional credo hebreo, demostrando con ello un ejercicio mental ampliamente valorable. Sin embargo, el influjo del Mekor fue más variado en la Cábala hebrea, donde sí fue valorado por los sabios que construían en Sefarad el que habría de ser el sistema cabalístico de los judíos. Tanto Abraham ben David como Isaac el Ciego, fundadores del Zohar (libro cabalístico de los hebreos, compuesto en el siglo XIII), beben de la rica fuente representada por Ibn Gabirol. Por otra parte, a través de la traducción latina, Fons vitae, Ibn Gabirol fue conocido entre los filósofos y teólogos cristianos, especialmente la rama franciscana del siglo XIII (Guillermo de Auvernia y Alejandro de Hales), que acabó cristalizando en el siglo XIV con la síntesis de Juan Duns Scoto, quien tenía a "Avicebrón" como una de sus principales fuentes de conocimiento. La escuela dominicana, hegemónica en la Escolástica, no comulgó nunca con el neoplatonismo de Ibn Gabirol, ni siquiera con los comentarios del filósofo cristiano que mejor comulgó con el hebreo, David de Dinant, cuya síntesis fue tachada de panteísta y condenada.

La última de las aportaciones del sabio hebreo es el tratadoTikkun Middot ha-Nefesh ('Libro de la corrección de los caracteres''), planteado como la construcción de un sistema ético y moral de vida del hombre. Se sabe con total rigor que el Tikkun fue compuesto en árabe en el año 1045, para ser un siglo más tarde traducida al hebreo.

Pensamiento filosófico

El pensamiento filosófico de Avicebrón se configura a partir del neoplatonismo de Filón y de Plotino, y más directamente a partir del pseudo-empedoclismo de la escuela deAbenmasarra, la Theologia Aristotelis, la teología árabe y el monoteísmo y moralismo judío-bíblicos.

Teología: Dios creador y los seres creados

La metafísica de Avicebrón considera a Dios, concebido en forma de persona, como realidad primera. Dios es simplicidad y unidad absoluta, mientras que el resto de los seres son múltiples y compuestos. De Dios, al que llamaFactor primus, Factor non factus y Principium rerum, derivan todos los seres por creación ex nihilo (de la nada). La materia y la forma son los elementos constitutivos de todas las cosas y existen desde la eternidad en Dios, quien al crear "las extraña", las hace externas. Sin embargo, Dios no crea a los seres directamente, sino que lo hace a través de su voluntad. La doctrina de la voluntad es una de las partes más profundas, aunque también más inciertas, del pensamiento de Avicebrón; la voluntad es necesaria como elemento mediador que permita entender cómo dios, que es pura simplicidad y unidad, es la causa de las cosas compuestas y múltiples. Pero describir en qué consista la voluntad es imposible, de ella sólo se puede explicitar cuál es su función, a saber, "creare omnia, disponere omnia, movere omnia"; por ello la voluntad es llamada Fuente de vida. La voluntad es productora directa de las formas, que son principio de actividad; también une dichas formas a la materia y vincula a los seres entre sí confiriéndoles determinado orden. El problema que se debe resolver entonces es el de las relaciones entre Dios y la voluntad divina, problema que Avicebrón no consigue esclarecer del todo.

Fuera de Dios, todo lo real se compone de materia y forma, conceptos que son caracterizados de manera especial por Avicebrón y que influyeron notablemente en toda la metafísica escolástica. La materia es pura posibilidad, divisible y múltiple, subsistente por sí, y tiene la función de sostener las formas; la forma, por el contrario, subsiste in alio, en lo otro, o sea, en la materia, y tiene la función de dar a las cosas su propio ser y de perfeccionar su esencia. La forma, por tanto, es principio de diferenciación en los seres, mientras que la materia es el género que comparten todos ellos y que se diferencia únicamente en tanto que toma distintas formas. Los seres se definen entonces como "materia informada", es decir, materia dotada de forma. Estos seres se ordenan según una jerarquía ontológica de perfección, en donde los distintos grados de perfección son consecuencia de la mayor o menor distancia que guardan con Dios.

Las sustancias simples

La doctrina de las sustancias simples viene a completar la doctrina de la voluntad en el pensamiento de Avicebrón. Entre Dios y el universo de los seres corpóreos existen tres sustancias simples: la Inteligencia (o Entendimiento), el alma universal y la Naturaleza (Intelligibilitas, Sensibilitas,Vegetabilitas). La Inteligencia es la primera criatura de Dios, el primer ser creado; se identifica con lo que los árabes llamaron "entendimiento agente", y se compone de materia y forma, aunque su forma es el conjunto de todas las formas. El Alma universal es producida por la Inteligencia mediante emanación, debido a una sobreabundancia de su virtud; al igual que la Inteligencia, se halla difundida en todo el universo, y es la causa directa de la Naturaleza y de las almas individuales. La Naturaleza, anterior a la sustancia del universo, es la causa de éste y de su devenir. Por último, el mundo físico, o universo, compuesto por todos los seres corpóreos (tanto celestes como terrestres), adquiere en Avicebrón un aspecto espiritualista: es el conjunto de la materia corpórea y de la forma de la corporeidad, y se presenta como una serie de formas corpóreas que van desde las más universales a las más individuales. Se trata de una emanación o proyección del mundo espiritual y, al modo de un rayo de luz que se oscurece y difumina a medida que se aleja de su foco, así el universo no representa sino la misma realidad en un grado inferior. Toda la realidad es el fruto del descenso de la sustancia superior a la inferior y, del mismo modo, existe en los seres un movimiento ascensional a la sustancia superior, a la Unidad primera, debido a su deseo de perfección o amor universal de unidad, que es fruto de la voluntad divina y que impulsa a todos los seres a amar la unión con lo que es más elevado.

Valoración

Ibn Gabirol es un perfecto exponente de la llamada "España de las Tres Culturas", en la que la convivencia en un mismo espacio geográfico de tres culturas, la cristiana, la hebrea y la musulmana, posibilitó unos contactos culturales de enorme riqueza, cuya difusión fue asegurada por las diferentes traducciones de uno a otro idioma. En el Renacimiento, la filosofía de Ibn Gabirol contó con un comentador de excepción, el maestro Yehudá Abravanel, más conocido como León Hebreo, que fue quien puso en circulación sus textos hasta llegar a Giordano Bruno. A su vez, éste fue la fuente de ‎Baruch Spinoza, con lo que puede observarse la tremenda vigencia del pensamiento de Ibn Gabirol.

Las palabras de Sáenz-Badillos suponen un colofón a estas líneas dedicadas a glosar la vida y la obra del gran literato hebreo:

Los escritores judíos de Sefarad de las generaciones sucesivas no le olvidaron, sino que en todo momento hicieron patente la admiración que despertaba en ellos su obra polifacética. Para todos los que de algún modo recordaron la historia literaria de los judíos de al-Andalus, Ibn Gabirol se encontraba siempre en la máxima categoría entre los poetas. Puede decirse que fue recordado e imitado.‎

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